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This Is Not My Life, mi primera neozelandesa

Y para ser una primera, no está nada mal.

Voy a ser sincera: aprendí la existencia de esta serie porque el actor principal actúa en la nueva de V y llamó mi atención, por así decirlo. Busqué su ficha en IMDb (dónde sino) y vi que había hecho esta serie, en la que protagonizaba el papel principal. Corrí a comprármela, pero no la encontré, así que me la descargué (ya me he dado un azote en la mano, no os preocupéis).

Creo que la vi en dos días, quizás tres. Engancha a muerte.

Alec Ross, interpretado por Charles Mesure (groar, si se me permite) se despierta una mañana y no recuerda nada: ni quién es, ni dónde está ni con quién vive. Su mujer, Callie Ross (Tandi Wright) es la típica ama de casa, adora a sus dos hijos y parece que no ha roto un plato en su vida.
La serie se desarrolla en la idílica ciudad de Waimoana. Demasiado idílica. Es 2020 y todo es tecnología respetuosa con el medio ambiente, modernidad. Justo como queremos que sea el futuro. El problema es que Alec Ross se da cuenta de que no es del todo idílica en realidad y que hay algo detrás de todo ese tinglado.
La doctora Natasha Collins (Tania Nolan) es la médico de las clínicas ‘Wellness’. Desde el principio se ve que sabe más que la populación pero es sólo cuando ya avanzada la serie, su personaje se hace interesante y donde interactúa más con Ross.
Cuando Alec Ross conoce a Jessica Wilmott (Miriama McDowell) es cuando ya no puedes dejar de ver episodio tras episodio. Jessica, como Alec, intuye que no pertenece en Waimoana y que hay algo raro. Es cuando se conocen que empiezan a investigar realmente qué es Waimoana y qué hacen todos allí. El problema es que Gordy Leach (Steven A. Davis) está enamorado de Jessica y la relación se hará difícil.

Al principio, andas un poco perdido (o perdida, en mi caso). Te preguntas que qué narices pasa y suspiras pensando que va a ser un drama familiar; de esos que se suponen que acongojan el corazón. Pero en realidad, es una serie muy interesante, que a cada episodio desvela cosas y esconde otras. Luego empiezas a sospechar y si eres un poco conspiranoide, como yo, te haces una buena idea de lo que ocurre antes de que se haga claro. Esto le podría quitar interés a la serie, pero cuando se sospecha algo, siempre se busca una confirmación, así que compensa.

El acento neozelandés es curioso y difícil de comprender si no se está acostumbrado (lo cual no es mi caso) pero para eso dios inventó los subtítulos.

Hay trece episodios de unos cuarenta minutos cada uno. De momento sólo hay una temporada y no se sabe si harán una segunda. Habrá que rezar para que tengan dinero en Nueva Zelanda y puedan hacerla.

Nota:
En  IMDb tiene un 8,3. Yo le pongo un 8,5.

Enlaces:
Wikipedia (en inglés).
IMDb.

By the way, happy Saint Patrick’s Day!

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Human Target, esa serie de “pif, paf, puf”

“Pif, paf, puf” es algo que dice mi madre (y que he adoptado) y que describe una película o serie de acción. En resumen, donde se dan de hostias (para los lentos: es una onomatopeya de cuando repartes leches).

Human Target es una de esas series. Pero no se reparten hostias como en las películas de Jean Cluade Van Damme, en las que te quieres morir de vergüenza de lo falso que es y que jamás admitirás en público que has visto algo suyo. No, en Human Target, lo primero que salta a la vista es lo curradas que están las escenas de pelea (cosa muy rara en una serie) y eso hay que apreciarlo. Además, es una serie basada en un cómic, y no sé vosotros, pero por norma general, no lo hacen bien. Pero hay excepciones. Human Target y The Walking Dead (de la que hablaré otro día) son ejemplos.

Christopher Chance (Mark Valley) es un personaje misterioso y del que se van sabiendo cosas poco a poco. Su trabajo consiste en proteger a las personas de amenazas serias. Lo hace junto con un ex policía, Laverne Winston (Chi McBride) y un criminal, Guerrero (Jackie Earle Haley).
La serie va por la segunda temporada en la que se añaden dos mujeres (en la primera temporada es lo que faltaba, estaba claro): Ilsa Pucci y Ames. Indira Varma (Pucci) hace un papel excelente, cosa que también hizo en Luther, de mujer rica que acaba de perder a su marido y Janet Montgomery (Ames), es una ladrona que puede robar, hackear y hacer de todo como nadie. Aunque su papel es más de enseñar carne, le da un toque a la serie que al final la hace imprescindible.

Es una serie entretenida, divertida y visualmente muy trabajada. Las historias están bien hiladas y al final caemos rendidos (o rendidas) al apocalíptico y pesimista Chance. Aunque yo admito que prefiero a Guerrero.

Yo creo que en realidad, lo que engancha de la serie son los personajes. Al principio un misterio completo y luego, aunque aprendes sobre su pasado, siguen siendo interesantes. Y, admitámoslo, normalmente se pierde el interés cuando conoces detalles.

Nota:
En IMDb tiene un 8,3 y yo estoy de acuerdo. Le pongo un 8,5.

Enlaces:
Wikipedia.
IMDb.


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